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QUE SON LOS RELIEVES ESTRUCTURALES

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LOS RELIEVES ESTRUCTURALES


El relieve que hoy vemos en un área, es el resultado de la interacción de una historia tectónica, una litología (relacionada con la tectónica y la historia geológica del lugar), la existencia de distintos procesos y sistemas morfogenéticos del pasado, en función de las condiciones paleoambientales que existieron y, por último, de los procesos y sistemas actuales que siguen modelando el relieve


Por lo tanto, puede suceder que en un área que presente una estructura plegada, el material sea calizo, y por lo tanto el relieve resultante sea una interacción de la estructura y la litología, siendo, en ocasiones, dificil discernir que factor es más importante.


Un relieve es producto de la interacción de la erosión con la estructura litotectónica, en algunos casos, los procesos erosivos han borrado el dibujo inicial de la estructura, por lo que también se hace dificil el hablar de relieves estructurales, los cuales, en sentido estricto, sólo existen en el momento de la formación de la estructura, puesto que inmediatamente la erosión comienza a modelar un nuevo relieve.


En cualquier caso, se entiende por relieves estructurales aquellos en los que la disposición tectónica de los materiales (plegados, fallados o sin modificación tectónica importante) ha desempeñado un importante papel en su evolución y formación, pero, por supuesto, no implica que sea el único factor en su génesis. 


En los próximos puntos se presentan ciertas tipologías (no todas) de los relieves estructurales.



Los relieves estructurales de cuencas sedimentarias


En las áreas en las que no han existido intensas deformaciones tectónicas, los estratos presentan una disposición horizontal o subhorizontal, pero no han sido plegados ni fracturados. 


Estas áreas coinciden con las denominadas cuencas sedimentarias, en las que la horizontalidad de los estratos es la característica predominante. Los dos tipos de relieves son el aclinal y el monoclinal.


Aclinal (ESTRUCTURAS HORIZONTALES): se desarrollan en series sedimentarias cuyos estratos no se han visto afectados por la tectónica. Se localizan en los centros de las cuencas sedimentarias y traducen la horizontalidad con la que se depositaron en ellas los sedimentos. 



Superficie estructural: es la más sencilla. Formada por una capa resistente incluida en una serie sedimentaria subhorizontal. Pueden ser: 


• Primitiva: si el estrato más resistente está más hacia la superficie. 


• Derivada: (lo más normal) la capa exterior resistente estaba anteriormente recubierta por otras más blandas, que han sido eliminadas por la erosión. Se localizan en los centros de las cuencas sedimentarias recientes. Este tipo de relieve se compone de plataformas más o menos extensas: mesas, páramos, muelas… 


Valles en cornisa: separan estas plataformas estructurales. Sus vertientes tienen dos partes muy diferenciadas, la superior (cornisa) que tiene una fuerte pendiente y constituida por rocas resistentes y la inferior (talud) con una pendiente más suave y formada por rocas más débiles.


Entre las plataformas estructurales, cuya parte culminante se denomina superficie del páramo, y los valles en cornisa aparecen formas de menor extensión como las mesas, los cerros testigos y los antecerros.


Moniclinal o inclinado (ESTRUCTURAS INCLINADAS O CUESTAS): en los bordes de las cuencas sedimentarias se forman unos relieves monoclinales muy característicos: las cuestas. Una cuesta se caracteriza por su perfil disimétrico. Consta de: 


Frente de cuesta: tiene una gran pendiente y se puede distinguir: Cornisa: modelada sobre piedra dura con una pendiente muy fuerte, en función de la resistencia de la roca y del buzamiento de los estratos. 



 Talud: de menor pendiente, pero también depende de la dureza de la roca y del buzamiento. 


En función del buzamiento, hay varios tipos de formas: 

Cuestas: tienen un buzamiento entre 2 y 20º.

Crestas monoclinales: tienen n buzamiento de más de 20º. 

Barra monoclinal u hog-backs: el buzamiento de la serie sedimentaria es próximo al 90%. 


La pendiente más suave la presenta el reverso de la cuesta, que es una superficie estructural primitiva o derivada en función de la erosión.


 Las estructuras monoclinales también tienen otros tipos de formas en el retroceso de la cuesta, son los cerros testigos y antecerros (son debidos a la erosión diferencial que efectúa sobre ellos la red fluvial). 


Los ríos principales siguen la dirección del buzamiento de los estratos de las series sedimentarias (corrientes cataclinales o consecuentes), atravesando el conjunto de cuestas. Los afluentes van paralelos a los frentes de cuesta (corrientes ortoclinales u obsecuente). También pueden circular por el frente de cuesta. Todo ello forma una red de drenaje en enrejado.


Los relieves en estructuras falladas


La falla, al igual que los pliegues, no aparece de modo individual en la naturaleza, sino agrupadas en conjuntos de fallas, lo que ocasiona un fallamiento, más o menos intenso, en determinadas áreas. 


El resultado es la aparición del denominado relieve fallado. Una de sus consecuencias es la articulación morfológica en bloques delimitados por las fallas verticales, ello supone que unos queden en posición altimétrica preeminente sobre otros. 



Los bloques levantados reciben el nombre de horst, mientras que los hundidos se denominan graben o fosa tectónica 


La escala puede ser de cientos de kilómetros, como ejemplo, piense que el Sistema Central español, es un gran horst, respecto a dos extensos graben: uno situado al norte (Cuenca del Duero) y otro al sur (Cuenca del Tajo) .


 A su vez, este gran horst está integrado por multitud de bloques hundidos y levantados, a escalas espaciales más pequeñas: la fosa del Lozoya (Madrid) es un graben respecto al macizo de Peñalara.


Los relieves en estructuras plegadas


En las áreas en las que las fuerzas tectónicas han plegado los materiales, se desarrolla un tipo de relieve muy mediatizado por este hecho, si bien, la evolución erosiva posterior puede llevar a una profunda transformación, hasta el punto de no poder reconocer las formas primigenias.


 La terminología geomorfológica de este tipo de relieve se corresponde con palabras procedentes de la región francesa del Jura, lugar en el que se establecieron los primeros estudios, de ahí, también el nombre de relieve jurásico.




Cuando los anticlinales tienen una expresión orográfica y dan lugar a alineaciones montañosas, mientras que los sinclinales conforman valles, estamos ante un relieve plegado o jurásico directo. 


Se denomina así porque hay una relación muy estrecha y directa entre topografia y estructura (figura 13). En este caso, las montañas reciben el nombre de mont y, como se ha dicho, se corresponde con el anticlinal. 


El valle que coincide con el sinclinal recibe el nombre de val. A partir de este modelo inicial los procesos de erosión van modificando el relieve, hasta producir una inversión de éste, en el que ha desaparecido el mont y lo que queda en resalte topográfico es el val . 


Lo que era más bajo (val-sinclinal), tras la evolución de los procesos erosivos, ha quedado como el sector más alto, mientras que lo más alto (mont-anticlinal), ha quedado en posiciones altimétricas más deprimidas, de ahí el nombre de relieve invertido.




Los relieves en estructuras volcánicas


El vulcanismo es el conjunto de procesos y fenómenos relacionados con el movimiento (ascenso desde la astenosfera y a través de la corteza terrestre) del magma y materiales hidrogaseosos asociados a éste, y su salida al exterior. 


La vulcanología es la ciencia que estudia estos procesos. Desde el punto de vista geomorfológico, el estudio se centra en las formas de relieve generadas por el enfriamiento del magma y los materiales hidrogaseosos en la superficie de la corteza.


 De la astenosfera y de las capas profundas de la corteza sale al exterior el denominado material volcánico. Este término agrupa diferentes tipos de material:


Lava. Es el magma enfriado y consolidado que origina las rocas volcánicas. Dependiendo de su viscosidad, la lava puede ser muy fluida o por lo contrario, presentar una fuerte densidad y viscosidad.


Gases. Pueden ser muy variados e incluye ciertas emisiones de C02 y vapor de agua.


Piroclastos. Incluyen la fracción sólida del material volcánico. Los piroclastos, en función del tamaño, se clasifican en: bombas volcánicas, bloques, lapilli, cenizas etc.




La salida de material magmático al exterior se inicia a partir de grandes fisuras en la corteza terrestre, sin embargo, la acumulación de material da lugar a la formación de volcanes que constituyen expresiones morfológicas en el relieve.


 Desde este punto de vista existen dos definiciones de volcán, una más restrictiva y morfológica referida a una elevación formada por la acumulación de material volcánico.


La segunda acepción presenta un carácter más amplio y se refiere al Jugar por el que extruye el material magmático al exterior, aunque no tenga expresión morfológica de elevación, es decir, incluye también a las fisuras de la corteza por las que se produce salida de material.


 Existen distintos tipos de erupción volcánica y lo normal, excepto en volcanes muy recientes, es que a lo largo de la historia geológica se sucedan distintos tipos de erupción en un mismo lugar.


 La heterogeneidad de las erupciones está definida por los distintos tipos de magma (más o menos ácido en su composición química y más o menos viscoso en su estructura) y el tipo de material que interviene en la erupción (piroclastos, lavas, gases). 


Según sea la erupción se forman distintos tipos de aparatos volcánicos. Lo habitual es que en un mismo volcán se sucedan diferentes modelos de erupción a lo largo del tiempo y, por lo tanto que los edificios volcánicos sean complejos y poligénicos. 


El relieve volcánico puede presentar formas de acumulación y formas de destrucción.




Las formas de construcción


Coladas de lava (joto 7) dependiendo de su viscosidad, se forman paisajes más o menos abruptos.

Domos son acumulaciones de lava que apenas fluyen del exterior de la boca o fisura de emisión, dando lugar a una forma de domo o cúpula

Cono volcánico. Es la forma más característica, conocida y arquetípica del relieve volcánico. 


Es una forma troncocónica, abierta en su culminación y generada por la acumulación de piroclastos, dispuestos en taludes en tomo a la boca de emisión y con pendiente elevada y de gran inestabilidad, por tratarse de una simple acumulación de material no cohesionado.


Las formas de destrucción


Cráter. Es una depresión plana de planta circular o elipsoidal (foto 9) que coincide con la parte más externa del conducto interno del volcán. Si el cráter es producto de una gran explosión se denomina maar.



Caldera. Es una depresión circular de mayor tamaño que un cráter, aunque menos frecuente, en su formación intervienen procesos de explosión, pero también mecanismos de hundimiento y colapso de cámaras magmáticas.


 

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